La expansión de la empresa, aprender del Imperio Romano.
Ha escuchado decir que
“Todos los caminos llevan a Roma”, o “Preguntando se llega a Roma” y “Roma no se fundó en tres días”. Bien, a través del tiempo se han descrito distintas acepciones para el caso del Imperio Romano, desde distintas perspectivas. En el caso empresarial la lección a aprender tiene su base en la pregunta ¿Cuándo y cuánto debemos expandir la empresa? Sabemos por los distintos estudios que el punto de inflexión del Imperio Romano fue su desmedida expansión. Tanto que lo llevó a su caída.
Cuando consideramos incrementar la capacidad de la empresa ¿en qué pesamos realmente? En abarcar más territorio, en atender más clientes, en diversificar los productos o servicios, o en hacer una concentración de mercado. Cualquiera de estas respuestas tiene otras implicaciones, como prever la demanda futura y las implicaciones en los costos de los insumos o materias primas, así como la tecnología.
La expansión de la empresa tiene un grado alto de incertidumbre, por ello predecir la mayor cantidad de escenarios es importante, a fin de disminuir la duda que pueda erosionar nuestra confianza de tomar una decisión de expandirnos. Por ello debemos observar dos factores importantes:
Que la sobredemanda no sea cíclica. Esto quiere decir que tengamos claro si nuestro servicio o producto cuenta con temporadas altas de demanda (vacaciones, crisis, eventos deportivos, modas, navidad, ferias, etc.), en caso contrario la expansión de la capacidad también deberá ser cíclica o contemplarla.
Los productos no están diferenciados. Habrá que revisar si la falta de diversificación en la oferta, puede atenuar nuestra necesidad de expansión. Podemos atender a más clientes si diseñamos presentaciones dirigidas a más perfiles dentro del mismo nicho de mercado (jóvenes, niños, mujeres, académicos, empresas de servicios, etc.), esto traerá como consecuencia mayor capacidad de absorción del mercado sin expandir la infraestructura instalada de la empresa.
Expandir la capacidad de la empresa requiere de inversión en infraestructura, personal y habilitación de espacios, inventarios, entre otros. Por lo que la tecnología juega un papel crucial en la expansión, si no prevemos los avances tecnológicos con cierto nivel de anticipación, podremos encontrarnos en el corto plazo con avances tecnológicos que sustituyan la logística de entrada (procesamiento) o salida (hacia el cliente) de nuestro producto o servicio. Esto traería graves consecuencias financieras para la empresa.
La expansión de la capacidad de la empresa, requiere de verdaderos análisis internos y externos. Tener claro la capacidad financiera es uno de los aspectos internos a evaluar. Pero con análisis externos no nos referimos a los estudios o sondeos de mercado, ni si quiera a las FODA, si no a las fuerzas que impulsan el cambio en los mercados (véase http://grupoaltazor.com/blogempresarial/2011/06/15/las-fuerzas-que-impulsan-el-cambio-en-la-empresa/).
Hasta la próxima y éxito!